| Cómo
tratar las lesiones musculares |
Si atendemos las lesiones musculares
atendiendo a su origen podemos clasificarlas en dos grandes grupos:
1. Aquellas lesiones sin componente traumático,
donde es el sobreesfuerzo el que causa las molestias o limitaciones
físicas, como sucede con los calambres y las contracturas.
2. Las lesiones ocasionadas por un traumatismo,
bien de origen externo, como las contusiones
musculares, o bien intrínsecas al músculo, como él tirón
o distensión muscular y el desgarro o rotura de fibras (total
o parcial).
Esquema básico de recuperación
El esquema que dirigirá toda recuperación de una
lesión muscular podría ser el que detallo. En las primeras 48 horas
el reposo del músculo es crucial, sea en forma de descanso activo
para sobrecargas y ciertas contracturas (entrenamiento más corto
y suave que el habitual) o en forma de reposo total (que puede sustituirse
por piscina, estiramientos o gimnasia muy suave) en el caso de las
distensiones más fuertes e incluso tirones o pre-roturas fibrilares.
En estos dos primeros días deberemos ser generosos
en la utilización de hielo (con bolsas de gel o cubitos aplicados
sobre una fina tela y nunca directamente sobre la piel), hasta 20
minutos cada 2 ó 3 horas.
Otra medida clásica es la compresión o vendaje para
sujetar de la forma más funcional posible el paquete muscular afectado,
así como la elevación del miembro lesionado.
En cuanto a las medidas antiinflamatorias farmacológicas
es de elección.
A partir del tercer día, la movilización leve y los
ejercicios isométricos seguidos de suaves estiramientos suelen funcionar,
sobre todo precedidos de calor local seco o con pomada. Es el momento
de iniciar la forma reglada (como entrenamiento sustitutivo) el
trabajo en piscina o bicicleta y también las caminatas mas o menos
fuertes.
Desde el cuarto o quinto se inicia la recuperación
funcional con masaje y maniobras terapéuticas de bombeo miofascial
y estiramientos suaves. Se suprime progresivamente el calor superficial
y la toma de fármacos.
Las contusiones
Son aplastamientos de los tejidos por choque o compresión.
Sus manifestaciones son dolor local con derrame o hematoma, que
ira cambiando progresivamente de coloración.
En las primeras 48-72 horas no dar calor ni masaje.
El tratamiento será reposo muscular y frío sobre la contusión. El
vendaje que pongamos puede contener una gruesa capa de pomada antiinflamatoria.
Al cabo de tres días pueden aplicarse maniobras de
masaje.
Los calambres
Se tratan, en un primer momento, con estiramientos
suaves y calor húmedo, para más tarde realizar masaje calmante a
base de pases sedantes lentos pero progresivamente profundos.
El cuidado de este tipo de lesiones para por utilizar
con asiduidad baños calientes, añadiendo sal gruesa o sales de
baño calmantes, y ligeros masajes antes y después de correr.
Completar la dieta con aporte vitamínico y mineral
(plátanos, naranjas...), agua en abundancia y sales (verduras).
La contractura
Es la contracción mantenida de una porción muscular,
un músculo o grupo de éstos, que evidencia desórdenes bioquímicos
por fatiga o excesiva
Solicitación postural
El tratamiento consiste en un masaje general de descarga
sobre todo el músculo, aplicado por un especialista. El calor seco
y las pomadas de metil-salicato suelen funcionar muy bien, aplicadas
al levantarnos o antes de correr o hacer cualquier actividad física.
El tirón
Supone una excesiva tensión de las fibras musculares,
que son sorprendidas por un movimiento violento (distensión) al
limite del desgarre (pre-rotura fibrilar).
La aplicación de hielo en los primeros días y en
el momento maniobras de elevación y estiramiento son de urgencia.
Transcurridos unos días se puede aplicar masaje suave. La prevención
pasa por hacer estiramientos suaves después del ejercicio físico,
incidiendo en los músculos que más sufren este tipo de lesiones:
gemelos, abductores, bíceps femoral y recto anterior del cuadriceps;
los baños de agua fría con sal gorda; el masaje de descarga habitual
y no forzar los días que estemos más cansados.
Rotura fibrilar o desgarro
Casi siempre es una rotura parcial de pocas fibras.
Si hay una extensión importante el masaje esta totalmente contraindicado.
En los dos o tres primeros días aplicamos frío y compresión con
reposo, que puede llegar hasta una semana o dos.
Lo más importante es valorar la lesión, pues su hay
gran separación del os cabos lesionados o extremos del músculo afectado,
el tratamiento conservador tendrá poco éxito y habremos de recurrir
a la cirugía, pues la cicatrización muscular puede no estar garantizada
y las secuelas podrían ser importantes.
Caso aparte supone las lesiones musculares antiguas
con pequeños o grandes desgarros más o menos cicatrizados que evidencian
siempre zonas débiles por donde puede repetirse la lesión o crearse
una nueva. La recuperación funcional en todos estos casos de desgarro
ha de ser exquisita y debe ser realizada por
un médico deportivo.
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